Noche de paz: demasiada para los metales base. Escasez de chatarra de acero inoxidable y también de níquel primario. Un dolar estadounidense fuerte no ralentiza los precios de los productos básicos. El BCE, presa de su política monetaria relajada. Se oculta la inflación.

Las empresas mineras también difieren en sus huellas de carbono. Importante para la sostenibilidad de los modelos de negocio. Mecanismo de Ajuste en frontera inminente. ¿Es la captura del carbono una posibilidad con futuro?

La chatarra, clave para la protección climática. Nuevo estudio científico del Fraunhofer IMW. Internacionalización del bono de la chatarra en el mecanismo de los precios para crear una competencia justa en los productos básicos.

La conversión a una industria sostenible no es barata. El aumento en la cuota de reciclaje es una medida decisiva. El hidrógeno no será suficiente por sí solo. Llantas de aluminio hechas de materias primas recicladas.

El mercado del níquel, aburrido
El banco de inversiones JP Morgan menciona en una publicación que encuentra el complejo de los metales industriales pesados algo anodino en este momento, a medida que se acerca la parte más relajada del año. No compartimos esta opinión del todo, ya que de lo contrario dejaríamos de escribir este informe aquí y ahora. El precio del níquel en Londres ha ido fluctuando durante los últimos días en una estrecha franja entre los 19.800,00 USD/mt y los 20.200,00 USD/mt, tras alcanzar de nuevo el pico de 21.000,00 USD/mt de mediados de octubre a finales de noviembre. Incluso si cabe esperar un mayor suministro de níquel para 2022 (consulte los comentarios del último informe), en general el suministro de níquel seguirá siendo poco remarcable.

Una nueva variante del virus, llamada Omicron (se rumorea que el jefe de estado chino impidió el uso de la letra griega Xi, que es la que le correspondía), no ha podido frenar realmente la fuerte demanda de materias primas hasta la fecha. Sin embargo, el autor desearía que los informes en los medios, especialmente sobre las nuevas variantes del virus, se basasen en datos y hechos fiables en vez de en especulaciones procedentes de fuentes individuales. Esto último no ayuda a nadie y solo sirve para crear aún más pánico del que ya hay. Un artículo de un popular periódico alemán (cuyo nombre tiene cuatro letras) informa de que hay un pediatra de Londres que afirma ser capaz de identificar una erupción cutánea en los niños como nuevo síntoma de la variante Omicron.

No resulta sorprendente de que hacia finales de año, en una fase de demanda estable continuada, se pueda notar una escasez significativa de chatarra de acero inoxidable. Además de una cantidad algo más baja de nueva chatarra, los agentes de las primeras fases del comercio están reteniendo material. Esto ha dado como resultado una backwardation (=prima por pagar para entrega rápida) en la Bolsa de Metales de Londres (LME) no solo para el níquel primario, sino que la poca disponibilidad se refleja también en los precios de la chatarra de acero inoxidable. A este respecto, el suministro para enero de 2022 podría representar algunas dificultades para el mercado.

Durante las últimas semanas, el dólar estadounidense ha mostrado su lado fuerte, principalmente porque se espera que Estados Unidos aumente las tasas de interés antes que la Eurozona. El Banco Central Europeo se ha visto presa de su propia política monetaria expansionista y su financiación de la deuda para algunos estados miembros necesitados. La tasa de inflación más que potencial, ahora superior al 5 %, sencillamente se ignora. Incluso la mayoría de los economistas bancarios han adoptado la retórica ilusoria del BCE de que esta inflación será solo de naturaleza temporal.

Y, sin embargo, es posible que la mayoría no se hayan dado cuenta de que el precio del carbono europeo se ha duplicado desde unos 50,00 EUR por tonelada de CO2 a mediados de 2021 hasta los 90,00 EUR por tonelada. Y esto no es en absoluto el fin de la historia debido a las políticas climáticas cada vez más restrictivas de la UE (y de Alemania). Sin embargo, puesto que la energía y los productos básicos relacionados tienen un peso considerable en los factores que determinan el índice de precios, la protección contra el cambio climático seguirá acarreando una inflación básica constante a medio y largo plazo como nunca antes se había visto.

En este contexto y como si de una prueba se tratase, será interesante ver cómo resuelve el nuevo ministro de Exteriores Baerbock el conflicto de interés latente con el mayor socio de la UE, Francia, respecto a la taxonomía que pronto adoptará la UE. La taxonomía de la UE es una herramienta para clasificar qué actividades económicas son realmente sostenibles en relación con los objetivos medioambientales. Mientras que Alemania ha dado la espalda a la energía nuclear y está dependiendo de fuentes de energía renovables y de la importación de energía nuclear y fósil, Francia todavía depende en un 70 % de plantas nucleares para su suministro energético. Oh là là.

El almacenamiento de carbono podría mejorar la huella climática de las empresas mineras
Hace seis años, 195 países, incluidos los miembros de la UE, aceptaron el Acuerdo Climático de París en la Convención sobre el cambio climático. La comunidad global se marcó el objetivo de limitar el calentamiento global a menos de dos grados Celsius más que en la era preindustrial. La comunidad global reconoció el pasado noviembre en Glasgow que las consecuencias del cambio climático serían menores si pudiera aspirarse a un objetivo de 1,5 grados en vez de a un aumento de dos grados. Se acordó por primera vez, en una declaración conjunta de los participantes, la eliminación gradual del carbón y otros combustibles fósiles. En el Acuerdo de París de 2015 estos todavía no se habían nombrado como los principales impulsores del cambio climático. El primer ministro Boris Johnson dijo que aunque no se habían cumplido todos los objetivos de la Convención climática, el mundo estaba yendo en la dirección correcta.

El sector de los metales y la minería es un arma de doble filo para el cambio climático. Por un lado, la demanda de materias primas está en constante crecimiento para poder impulsar el cambio hacia una economía sostenible. Por otro lado, la minería en sí misma es una actividad que emite una gran cantidad de dióxido de carbono. Entre el 4 y el 7 % de los gases de efecto invernadero causados por los humanos se originan a partir de la minería, según muestra un estudio elaborado por la consultoría McKinsey en 2020.

Algunas empresas mineras son conscientes de esta responsabilidad y, en consecuencia, se esfuerzan por reducir su huella de carbono ya sea mediante la electrificación (esperemos que con electricidad procedente de fuentes renovables) o cambiando a otras energías renovables. Además, la tecnología de captura y almacenamiento de carbono es vista como un rayo de esperanza por las empresas, no solo para alcanzar la neutralidad de emisiones, sino incluso para conseguir una cuota de emisiones negativa. Lamentablemente, esta tecnología aún no se ha probado lo suficiente. Aun así, hay esperanza, puesto que algunos minerales pueden almacenar carbono de forma natural. El reto es agilizar este proceso de forma considerable.

Algunas empresas ya lo están intentando a escala industrial. El portal de noticias Reuters informó recientemente de que la empresa islandesa Carbfix, filial de Reykjavik Energy, ha atrapado más de 73.000 toneladas de carbono en las rocas de basalto islandesas desde 2014. Esto significa que los gases de efecto invernadero nocivos permanecerán de forma estable durante miles de años. La empresa ha podido reducir el tiempo en que las rocas de basalto reaccionan con el dióxido de carbono: desde miles de años en un proceso natural hasta menos de dos años disolviendo todo el dióxido de carbono posible en el agua. A continuación, el agua se bombea en la roca de basalto. Para este proceso solo se necesita agua, dióxido de carbono y basalto, y su coste es relativamente barato, de solo 15 euros por tonelada.

Carbfix acaba de anunciar un contrato de colaboración con la empresa minera Rio Tinto, que opera una fundición de aluminio sobre rocas de basalto en Islandia. Las emisiones que se generen allí pueden atraparse directamente en la roca y, por tanto, la producción de aluminio puede ser más respetuosa con el medio ambiente. La empresa de productos básicos británico-australiana BHP también está probando la captura de dióxido de carbono en su planta de Australia Occidental, Nickel West. A diferencia de Carbfix, el dióxido de carbono no se bombea bajo la superficie para almacenarlo, sino que reacciona en la superficie.

En Mount Keith, en Australia Occidental, los escoriales son ricos en óxido de magnesio, un absorbente de carbono. Se ha observado que allí se han absorbido 40.000 toneladas de dióxido de carbono anuales desde 2014. Al picar la superficie de la roca, es posible aumentar de forma exponencial el área del material, lo cual ha acelerado las reacciones del mineral. BHP está llevando a cabo más estudios para determinar cuánto carbono más puede atraparse.

En julio, BHP firmó un contrato de suministro de níquel para la protección de baterías con Tesla. Si hacemos caso a las cifras de BHP, la empresa solo emite la mitad de carbono que los principales proveedores de Indonesia. Rio Tinto ya ha reconocido que el mercado del aluminio se dividirá en productos de bajo carbono y en productos de alto carbono. El bono del almacenamiento mejorará significativamente la huella de carbono. Por tanto, las razones de ambos gigantes de los productos básicos no son puramente altruistas. Las inversiones en tecnología verde darán sus frutos en cuanto las políticas pongan un precio justo al dióxido de carbono, como el Mecanismo de Ajuste en frontera por emisiones de carbono.

La chatarra, la clave para la protección climática
Como parte del “Green Deal”, la Unión Europea está planteándose la introducción de un Mecanismo de Ajuste en frontera por emisiones de carbono (CBAM) para las importaciones a fin de poder conseguir los objetivos de las políticas climáticas sin que las industrias que hacen un uso intensivo de la energía tengan que transferir sus emisiones al extranjero. En un supuesto ideal, las mercancías importadas con huella de carbono estarían gravadas, mientras que las mercancías exportadas, elaboradas de forma sostenible en la UE, descontarían del ajuste de carbono.

En el estudio de Fraunhofer IMWS, publicado en 2019, se demostró de forma científica que el “bono de chatarra”, entendido como el uso de la chatarra como producto básico para la producción de acero, reduce considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, se evita la contaminación medioambiental y se ahorran innumerables recursos. De este modo, el uso de la chatarra contribuye de forma decisiva a la protección climática. Los beneficios sociales de cada tonelada de chatarra de acero en comparación con la producción de acero a partir de carbón y minerales se describen como “bono de chatarra” y tienen un valor monetario en euros.

Para que exista una competencia justa entre los productos básicos para la producción de acero, incluidos los del mercado del acero, los precios de mercado deben reflejar las ventajas y desventajas de cada materia prima para la sociedad. Por tanto, el bono a la chatarra debería internalizarse en el sistema de precios. El nuevo estudio “Scrap bonus in concrete terms” (Bono de chatarra en términos concretos) elaborado por el Fraunhofer Center for International Management and Knowledge Economy IMW, examina hasta qué punto integra la política climática europea el bono de chatarra a su mecanismo de precios y dónde quedan vacíos que interfieren en la competencia justa. Propone medidas para rellenar estos vacíos y crear incentivos para una producción de acero eficiente y respetuosa con el medio ambiente.

Es posible encontrar más detalles, además del informe completo y un vídeo explicativo, en el siguiente enlace: https://www.bdsv.org/unser-service/publikationen/studie-schrottbonus-konkret/ (en alemán). Los documentos en inglés estarán disponibles en breve.

La transformación a una industria siderúrgica verde cuesta aproximadamente 278.000 millones de dólares americanos
Para 2030, como primer paso, la UE quiere haber reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 55 % (“Fit for 55”) en comparación con los niveles de 1990. La neutralidad climática completa debería alcanzarse en 2050 como muy tarde. Debido a su alto consumo de energía, la industria siderúrgica es el centro de atención. En mayo de este año, el ministro de Economía Peter Altmaier anunció que apoyaría la transformación de la industria siderúrgica con un paquete de 5000 millones de euros entre 2022 y 2024. De acuerdo con el ahora antiguo ministro, se necesitan unos 35.000 millones de euros para completar la transformación en la industria siderúrgica.

En un estudio publicado a principios de diciembre por el instituto privado BloombergNEF (Bloomberg New Energy Finance), los investigadores llegaron a la conclusión de que la producción de acero podría transformarse para 2050 de tal modo que casi no se produzcan emisiones de carbono. Sin embargo, la transformación en la industria siderúrgica costaría aproximadamente 278.000 millones de dólares. Son necesarios cinco pasos para alcanzar la neutralidad climática: Un aumento en la cuota de entrada de reciclaje, la generación de energía ecológica para los hornos de arco eléctrico, la sustitución del gas y el carbón por hidrógeno en la producción de acero o atrapar las emisiones resultantes, la adición de hidrógeno a las plantas existentes y la actualización o cierre de todas las plantas alimentadas con carbón restantes para 2050.

China jugará un papel central en la transformación, puesto que en la actualidad cuenta con un 57 % de la capacidad total de producción de acero. Los autores del estudio proponen que China se centre primero en aumentar la cuota de entrada de chatarra y la eficiencia energética antes de avanzar en el uso de nuevas tecnologías. El importe estimado de 278.000 millones de dólares para la creación de una industria siderúrgica limpia es una inversión bastante moderada en comparación con la transformación del sector de la energía, que también es necesaria. Para esta última transformación, los investigadores estiman que serían necesarias inversiones de unos 172 billones.

Acuerdo de colaboración para la producción de llantas de aluminio a partir de materiales reciclados
Incluso el reciclaje de aluminio nos muestra que las posibilidades de utilizar materias primas secundarias, como con la producción de acero inoxidable a partir de chatarra, puede alcanzar un buen nivel en el área del alto rendimiento. Hace unos días, Raffmetal, productor de aleaciones de aluminio, y el fabricante de llantas para ruedas Cromodora Wheels, anunciaron un acuerdo de colaboración. La empresa aspira a fabricar llantas de aluminio desde una aleación primaria basada en material reciclado. La fabricación, en comparación con las llantas de aluminio convencionales, traerá consigo una caída del consumo de energía del 95 % y la reducción de más del 89 % de las emisiones de carbono.

Y con esto terminamos el último informe de este año. Por supuesto, continuaremos el año que viene. Esperamos que haya disfrutado leyendo los artículos. Nos encantaría recibir su opinión. Deseamos a todos nuestros lectores y a sus familias una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. Cuídese y esperamos que vuelva a leernos pronto.

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