Saludos desde los Siete Durmientes
El verano en Alemania se está mostrando en todo su esplendor. El sol brilla y, salvo algunos días de calor extremadamente agobiantes, las temperaturas permiten sentarse al aire libre por la noche. La sequía hace que la gente sufra menos las molestias de los mosquitos y otros insectos que en épocas de demasiada lluvia y humedad. Al mismo tiempo, gran parte del sur y el centro de Europa ha tenido que hacer frente en ocasiones a olas de calor extremadamente intensas, y la falta de lluvia también ha provocado enormes trastornos en el transporte fluvial y el suministro energético debido a la dificultad para refrigerar las centrales nucleares.
Tal y como están las cosas, parece que el proverbio de los Siete Durmientes vuelve a cumplirse este año. Este dicho tradicional alemán sostiene que, el tiempo que haga el día de los Siete Durmientes (27 de junio), o durante los días comprendidos entre finales de junio y principios de julio, se mantendrá durante las siguientes siete semanas. El fundamento meteorológico de esto es un patrón general de estabilización (corriente en chorro) sobre Europa en esta época. En vista de la persistente sequía y de los efectos negativos que esta tiene sobre la población y la economía, solo cabe esperar que, de acuerdo con esta regla, el tiempo estable y veraniego llegue a su fin en la segunda quincena de agosto y que vuelvan a producirse precipitaciones suficientes. Mientras tanto, la cobertura mediática oscila entre el alarmismo y, en ocasiones, un poco más de realismo.
Sin embargo, en lo que respecta a la débil situación económica de Alemania, a menudo se critica a los políticos por afirmar que todo se está haciendo mal y que ya no se reconocen los aspectos positivos. Es cierto que el pesimismo y las actitudes negativas no contribuyen mucho a mejorar la confianza de los hogares y las empresas en cuanto al consumo y la inversión, pero el optimismo falso tampoco es la solución. Por ejemplo, si los políticos —y también la sociedad en general— no quieren ver los problemas existentes ni los retos a los que hay que hacer frente, y por ello no dan los pasos necesarios debido a una negación de la realidad, entonces la información debe ser más contundente y clara, y también deben exponerse con claridad las consecuencias.
Que el clima esté cambiando, y que al parecer esto no se pueda detener fácilmente, no es realmente una sorpresa, sino que ahora es un hecho. Y otras regiones y zonas del mundo demuestran que se puede hacer frente bien al aumento de las temperaturas y a la escasez de agua, si se cuenta con la preparación adecuada. Alemania, sin embargo, lamentablemente no está preparada, como ocurre con otros problemas.
Hasta ahora, a pesar de la incertidumbre en cuanto a los costes y la financiación, la atención se ha centrado, sobre todo, en la prevención y la contención del cambio climático (lo que equivale a la reducción de las emisiones de carbono), lo que ha supuesto un gran esfuerzo e inversiones, así como compromisos (inciertos) para alcanzar la neutralidad en carbono. Sin embargo —como demuestra la actual ola de calor en algunas zonas de Europa—, no se han adoptado las medidas necesarias para lograr una mayor resiliencia ante el cambio climático. Por ejemplo, en instalaciones vulnerables como hospitales y residencias de ancianos hay una falta de sistemas de aire acondicionado adecuados. Además, aún no se han resuelto los cuellos de botella que desde hace tiempo afectan a los ríos, importantes para la infraestructura de transporte.
Por ejemplo, el importante canal de navegación para el transporte fluvial interior en el Rin, a la altura de Kaub, entre Maguncia y Coblenza —que, incluso en circunstancias normales, ya supone un reto para la navegación—, es ahora tan poco profundo que el bajo nivel del agua está dejando al descubierto piedras y rocas, lo que hace casi imposible que los barcos naveguen por este punto. El Rin ha quedado prácticamente dividido en norte y sur, sin ningún punto de conexión entre ambos tramos.
Lo trágico de todo esto es, que este problema se conoce desde hace tiempo. Tras el último periodo de bajos niveles de agua en 2018, el Ministerio Federal de Transporte ya había anunciado en 2019 el plan de acción «Rin en época de estiaje», acompañado de medidas legislativas. A continuación, se creó una Comisión de Aceleración del Rin Medio para desarrollar, antes de mediados de 2023, propuestas destinadas a simplificar los procedimientos de autorización. Sin embargo, en lo que respecta a la resolución de este cuello de botella concreto y bien conocido, tal y como demuestra la situación actual, no se ha logrado nada en la búsqueda de una solución.
Estos ejemplos, suelen poner de manifiesto cómo todas las buenas intenciones del Gobierno y de los políticos (y, para ser sinceros, también de las empresas) pueden esfumarse rápidamente en cuanto remite la presión inmediata. A los propios políticos les basta con que les saquen fotos y les graben en vídeo mientras visitan zonas en crisis y anuncian medidas combativas puntuales. Se muestra menos interés por encontrar una solución real a los problemas o por desarrollar la resiliencia, lo cual, por cierto, suele costar dinero, y el impulso inicial se desvanece rápidamente. Y luego, por último, pero no por ello menos importante, los aparatos de aire acondicionado domésticos de las tiendas de electrodomésticos se agotan siempre, hasta el último ventilador, si la ola de calor se prolonga durante unos días seguidos. Deberíamos hacernos una buena y profunda reflexión.
En lo que respecta a la evolución del precio del níquel en la Bolsa de Metales de Londres (LME), esta sigue igual que antes. Desde luego, no se puede decir que la situación esté clara en estos momentos. Lamentablemente, como previamente mencionado, las declaraciones que se están haciendo en Indonesia siguen siendo vagas, poco claras y contradictorias en lo que respecta al cumplimiento y la aplicación de cuotas mineras más bajas para los minerales de níquel. Sin embargo, recientemente se han producido comentarios sobre un nuevo aumento masivo de las cuotas de un importante productor. Esto provocó inmediatamente que el precio del níquel, tras haberse recuperado hasta niveles de hasta 17 500,00 USD/mt, volviera a caer hasta los 16 565,00 USD/mt. En este momento, el precio de los futuros a tres meses se cotiza en torno a los 16 900,00 USD/mt en la LME. Tampoco hay novedades significativas que destacar en relación con el estrecho de Ormuz. Se trata de un avance a ciegas sin ningún progreso, mientras que Irán es ahora consciente de su posición, o al menos actúa en consecuencia en sus negociaciones con EE. UU.
Los fabricantes europeos de acero inoxidable vuelven a mirar hacia el futuro con mayor confianza, ya que, junto con una recuperación general, están surtiendo efecto el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Emisiones de Carbono (CBAM) y las medidas de salvaguardia y antidumping, que se endurecieron con efecto a partir del 1 de julio de 2026. El mercado europeo está siendo protegido de manera eficaz frente a las importaciones baratas procedentes de Asia, lo cual también era necesario para crear unas «condiciones de igualdad» con una competencia leal. Las cifras de los productores para el segundo trimestre de 2026 fueron, por lo tanto, consistentemente positivas o estables, al igual que las perspectivas para el tercer trimestre de 2026. Sin embargo, esto no impide que algunos participantes en el mercado se abastezcan de materias primas de origen dudoso, socavando así sus propios esfuerzos de presión política. Si es que eso alguna vez sale bien. Ya se produjo, por ejemplo, el escándalo de las emisiones de Audi. La competitividad sostenible, la resiliencia y la protección de los conocimientos técnicos solo pueden lograrse con chatarra.
El aluminio en EE. UU.: entre los incentivos a la inversión y las nuevas barreras comerciales
En nuestra edición de abril, informamos sobre los elevados aranceles estadounidenses sobre el aluminio, que se suponía que iban a fortalecer el mercado nacional, aunque en realidad han provocado, sobre todo, un aumento de los precios y problemas adicionales para la economía estadounidense. Ahora hay novedades: el Gobierno de EE. UU. ha anunciado un nuevo programa de incentivos destinado a fomentar las inversiones en la producción nacional de aluminio.
Las empresas que construyan nuevas fundiciones de aluminio en EE. UU., o que amplíen o modernicen las instalaciones existentes, verán reducidos sus aranceles de importación del 50 % actual a alrededor del 25 %. El objetivo es estimular unas inversiones que se necesitan con urgencia y ampliar la capacidad de producción nacional a largo plazo.
Sin embargo, los retos estructurales aun persisten. En la actualidad, Estados Unidos solo cuenta con cuatro fundiciones de aluminio en funcionamiento, mientras que alrededor del 60 % de la demanda nacional sigue cubriéndose con importaciones. Los altos precios de la electricidad y los prolongados trámites de autorización también dificultan considerablemente la construcción de nuevas fundiciones. Al mismo tiempo, la introducción de los aranceles del 50 %, la denominada «prima del Medio Oeste» —la prima de precio que pagan los compradores estadounidenses en comparación con el precio del mercado mundial—, provocó un aumento de entre unos 1 200 y aproximadamente 2 600 dólares estadounidenses por tonelada en el plazo de un año. Las consecuencias del conflicto con Irán agravaron aún más esta subida de precios.
No obstante, cabe destacar que, a pesar de las concesiones arancelarias anunciadas, Washington está planeando nuevos aranceles del 50 % sobre las importaciones canadienses por un valor aproximado de 20 000 millones de dólares estadounidenses. Esto significa que la relación con el principal proveedor de aluminio de EE. UU. sigue siendo tensa. La política actual revela una cierta contradicción: por un lado, se pretende fomentar la inversión y mejorar el suministro de materias primas, pero, por otro, las nuevas barreras comerciales siguen dificultando el acceso a uno de los países proveedores más importantes. Por lo tanto, sigue siendo cuestionable si esto reducirá realmente la dependencia de las importaciones.
Estudio de PwC: El acero secundario como modelo de futuro para la industria siderúrgica europea
La industria siderúrgica europea sigue enfrentándose a una profunda transformación estructural. Esta es la conclusión de un estudio reciente de PwC titulado «¿El fin de la industria siderúrgica europea… o simplemente una industria diferente?». Partiendo de distintos escenarios a largo plazo, PwC ha analizado qué vías de producción podrán seguir siendo competitivas de aquí a 2045 teniendo en cuenta los costes energéticos, de carbono y de transporte. Los resultados son especialmente preocupantes para la producción primaria tradicional de acero.
Según los cálculos de PwC, la ruta tradicional del alto horno basada en coque (BF-BOF) pierde competitividad de forma constante en todos los escenarios. El factor clave es el aumento del coste del carbono, tanto en el marco del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (EU ETS) como en el del Mecanismo de Ajuste en Frontera por las Emisiones de Carbono (CBAM). El informe concluye que, a mediados de la década de 2030, la producción alternativa ya debería ser más rentable y que, como muy tarde en 2040, el proceso del alto horno ya no será la opción más económica en ninguna de las regiones analizadas.
La evaluación de PwC sobre el impacto del CBAM es interesante. Es cierto que este mecanismo podría aumentar la presión sobre los productores internacionales para que descarbonicen sus procesos y puedan abastecer al mercado europeo. Sin embargo, al mismo tiempo, el CBAM equilibra básicamente las diferencias en los costes del carbono, pero no compensa las desventajas estructurales de las ubicaciones europeas. Por ejemplo, los productores de los estados del Golfo o de la India pueden adoptar procesos de producción con menos emisiones y beneficiarse, al mismo tiempo, de unos costes energéticos y de producción significativamente más bajos. Por lo tanto, PwC considera que cualquier protección adicional para las plantas siderúrgicas europeas sería limitada.
El estudio también identifica importantes retos para Europa Central en lo que respecta a las vías de producción de acero primario con bajas emisiones de carbono. Los elevados costes energéticos, la limitada disponibilidad de hidrógeno y la falta de materias primas nacionales dificultan una producción competitiva. En Europa, solo Escandinavia podría producir acero primario competitivo a largo plazo en condiciones favorables. Por lo tanto, es necesario seguir de cerca el desarrollo de las vías de producción basadas en el hidrógeno, especialmente en lo que respecta a la viabilidad técnica, la disponibilidad suficiente y el coste competitivo del hidrógeno verde.
PwC, por su parte, se muestra mucho más optimista respecto a la vía del horno de arco eléctrico a partir de chatarra (Scrap-EAF). A lo largo de todo el período analizado y en los tres escenarios, se trata de una de las opciones más rentables para la producción siderúrgica europea. En el Escenario 3, «Autosuficiencia europea», las capacidades de acero secundario cobran especial importancia: Alemania las ampliaría, mientras que las importaciones pasarían a desempeñar un papel meramente residual. Según PwC, entre los requisitos previos para ello se incluyen unos precios energéticos industriales competitivos y un mecanismo de comercio eficaz, como el CBAM.
Sin embargo, la ventaja decisiva de esta vía no radica únicamente en su rentabilidad, sino sobre todo en la disponibilidad de la materia prima y la seguridad del suministro. Mientras que el mineral de hierro y el carbón de coque deben importarse y la producción de acero primario con bajas emisiones de carbono sigue dependiendo de la disponibilidad de mineral de hierro, la chatarra de acero se produce directamente en Europa. Por ello, PwC describe el acero secundario como la «opción más resiliente» de Europa. Si se quiere mantener una producción sustancial de acero en Europa por motivos de seguridad del suministro, el estudio concluye que la ruta de la chatarra y el horno eléctrico de arco (EAF) es la opción más viable desde el punto de vista económico.
PwC considera que los elementos acompañantes que se acumulan durante el proceso de reciclaje y que pueden limitar las propiedades que se pueden alcanzar con determinados tipos de acero de alto rendimiento suponen un reto. Sin embargo, este riesgo puede reducirse significativamente en la práctica mediante un proceso de tratamiento de chatarra de alta calidad (para lo cual, por supuesto, también habría que llegar a un acuerdo). Una clasificación y un rechazo sistemáticos de los materiales indeseables, un análisis preciso de los materiales y un control de calidad continuo permitirían utilizar las calidades de chatarra adecuadas para un fin específico. Cuanto más exigentes sean los requisitos para el acero producido, mayor importancia adquirirá la calidad del procesamiento previo. La producción de acero inoxidable a partir de chatarra en Europa puede servir, sin duda, de modelo en este sentido.
Al mismo tiempo, la disponibilidad de chatarra de acero de alta calidad cobrará cada vez más importancia como factor estratégico para ampliar las capacidades de los hornos eléctricos de arco (EAF). Esta es precisamente una de las consecuencias fundamentales del cambio estructural descrito por PwC: el fortalecimiento de la industria siderúrgica secundaria europea aumenta la importancia de contar con instalaciones de reciclaje y procesamiento más eficientes
Por lo tanto, el análisis de PwC no muestra el fin de la industria siderúrgica europea, sino un modelo de futuro diferente. Si bien la producción primaria tradicional de acero se ve sometida a una presión estructural cada vez mayor y el CBAM no puede contrarrestar por completo las desventajas de localización existentes, Europa cuenta con una ventaja competitiva significativa propia gracias a su base de chatarra, su infraestructura de reciclaje consolidada y su capacidad metalúrgica. El «acero secundario» podría convertirse, por lo tanto, en una pieza clave de una industria siderúrgica europea competitiva, con bajas emisiones de carbono y resiliente.
Para obtener más detalles sobre los escenarios analizados y las perspectivas subyacentes, se puede consultar el estudio completo de PwC titulado «¿El fin de la industria siderúrgica europea… o simplemente una industria diferente?», disponible en el siguiente enlace en alemán:: PwC-Studie 2026: Die Zukunft der Stahlwirtschaft in Europa – PwC
África, en el centro de la estrategia de materias primas: los países occidentales y China compiten por nuevas rutas de transporte
África vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias geopolíticas relacionadas con las materias primas. Dos proyectos ferroviarios valorados en miles de millones de dólares —uno con destino al océano Atlántico y otro al océano Índico— simbolizan la creciente competencia entre las naciones occidentales y China por el acceso a minerales críticos.
El denominado «Corredor de Lobito» se modernizará y ampliará de aquí a 2030, con un coste de hasta seis mil millones de dólares estadounidenses. Una red ferroviaria de más de 1700 km debería poder transportar, sobre todo, cobre y cobalto desde la República Democrática del Congo y Zambia hasta el puerto atlántico angoleño de Lobito. El proyecto será financiado principalmente por EE. UU. y socios europeos. El objetivo es aumentar la capacidad de transporte anual a 4,6 millones de toneladas y, de este modo, establecer una ruta alternativa para el suministro de metales estratégicos clave.
Más al este, está prevista la modernización simultánea de la línea ferroviaria TAZARA. Esta conexión, de aproximadamente 1860 kilómetros de longitud, une Zambia con el puerto tanzano de Dar es Salaam y se construyó con ayuda china en la década de 1970. Ahora se van a invertir unos 1400 millones de dólares estadounidenses para aumentar su capacidad hasta las 2,4 millones de toneladas anuales. Esto permitirá a China acceder a rutas marítimas más cortas hacia Asia, lo que supone una ventaja logística en la competitividad global en lo que respecta a las materias primas necesarias para la transición energética y la industria.
Ambos proyectos ponen de manifiesto los diferentes enfoques: mientras los países occidentales recurren en mayor medida a operadores privados, combinados con garantías públicas y colaboraciones, China suele seguir un modelo integrado que abarca desde la exploración y la construcción de minas hasta el transporte y la compra de materias primas.
Un ejemplo destacado del compromiso a largo plazo de China es el proyecto de mineral de hierro de Simandou, en Guinea. Después de que las empresas occidentales pasaran años sin conseguir convertirlo en un éxito comercial, la inversión china logró impulsar el proyecto de forma significativa. Se prevé que en el futuro se extraigan aquí hasta 120 millones de toneladas anuales de mineral de hierro, con un claro enfoque hacia el mercado chino.
Esta nueva competencia ofrece oportunidades a las naciones africanas, pero también conlleva riesgos. A diferencia de lo que ocurría en la época colonial, hoy en día disponen de un mayor margen de maniobra comercial a la hora de elegir a sus socios. Será fundamental atraer inversiones sostenibles en infraestructuras, empleo e ingresos públicos, garantizando al mismo tiempo unas condiciones justas.
Lo que es seguro es que la demanda mundial de minerales críticos está en aumento. Por ello, aumenta la presión para que África actúe con inteligencia estratégica. Que todas las partes implicadas salgan finalmente beneficiadas depende menos del capital y más de la coordinación política y la buena gobernanza.
LME (Bolsa de Metales de Londres)
Cierre oficial de la LME (3 meses)
| 17/08/2026 | |||
| Níquel (Ni) | Cobre (Cu) | Aluminium (Al) | |
| Oficial Cerrar 3 Lun. Preguntar |
16,880.00 USD/mt |
14,315.00 USD/mt |
3,272.00 USD/mt |
Acciones de la LME en mt
| 14/07/2026 | 17/08/2026 | Delta en tm | Delta en % | |
| Níquel (Ni) |
274,704 |
264,762 |
– 9,942 |
– 3.62 |
| Cobre (Cu) |
303,525 |
207,825 |
– 95,700 |
– 31.53 |
| Aluminium (Al) |
284,600 |
246,925 |
– 37,675 |
– 13.24 |































